Francia desplegará militares y reforzará la seguridad ante nuevas protestas
“El despliegue del próximo sábado será masivo”, afirmó Lecornu ante la Asamblea Nacional. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó que efectivos de la operación militar Sentinelle se sumarán al dispositivo para liberar a policías y gendarmes de algunas tareas y permitirles concentrarse en el “mantenimiento del orden”.
Las protestas del 17 de octubre derivaron en episodios de violencia en París, Marsella, Lyon y otras ciudades francesas. Ante las críticas por la respuesta de las fuerzas de seguridad, Lecornu admitió fallos de inteligencia y reconoció que el despliegue policial había sido demasiado estático. También señaló que las autoridades se equivocaron al no cancelar las licencias previstas para parte de los efectivos.
Nuñez expresó su pesar por lo ocurrido y asumió su parte de responsabilidad. Mientras tanto, el Gobierno extendió los toques de queda localizados en varias zonas afectadas por los incidentes, una medida que las autoridades vincularon con una noche de mayor tranquilidad. Las restricciones también se aplicaron en Marsella, Niza y Burdeos, con horarios y perímetros definidos por las autoridades locales.
El Gobierno acusa a la “extrema izquierda” de organizar los disturbios
Durante una tensa sesión parlamentaria, Lecornu acusó a grupos de “extrema izquierda y ultraizquierda” de planificar los actos violentos y de perseguir una estrategia de desestabilización de las instituciones. El primer ministro sostuvo que los incidentes no podían considerarse una alteración convencional del orden público y destacó la intervención de servicios especializados en la investigación.
Como ejemplo, mencionó el arresto de un hombre sospechoso de haber iniciado el incendio que destruyó el histórico ayuntamiento de Limoges. Según las autoridades, el detenido figuraba en una lista de vigilancia policial y pertenecía a un grupo de ultraizquierda. La investigación busca determinar las responsabilidades en ese ataque, mientras el Parlamento prepara una comisión de investigación sobre las causas de los disturbios.
El enfrentamiento político se extendió a La Francia Insumisa (LFI), el partido de liderado por Jean-Luc Mélenchon. Lecornu acusó a la formación de no condenar la violencia, mientras que el ministro del Interior la señaló por contribuir a agravar la tensión. Desde LFI, su coordinador, Manuel Bompard, rechazó las acusaciones y acusó al Gobierno de utilizar los servicios de inteligencia para responsabilizar al partido de los disturbios.
El líder de LFI advirtió sobre el riesgo de suspender libertades constitucionales y cuestionó la falta de contrapesos ante lo que considera una ampliación de las atribuciones del poder político. “¿Qué autoridad aún independiente se va a preocupar por tal enormidad?”, planteó. Sus declaraciones se suman al enfrentamiento con el Ejecutivo, que niega haber ordenado a los servicios secretos investigar a LFI como instigador de las movilizaciones.
La disputa se desarrolla a menos de un año de las elecciones presidenciales de 2027, en un escenario de tensión entre las principales fuerzas políticas francesas. Lecornu insistió en que los disturbios responden a un método de actuación inédito por parte de algunos grupos violentos, mientras la oposición cuestiona los fallos del aparato estatal y la respuesta del Gobierno.
De quel groupuscule menaçant la présidentielle parlait S. Lecornu ce matin ? Il n’a pas répondu.
Mais voici qu’il invoque l’usage d’un pouvoir qui n’est pas le sien, mais celui du président : le recours à l’article 16 de la Constitution qui suspend les libertés constitutionnelles pour une durée de six mois… Comme si tous les moyens pour « rétablir » l’ordre détruit par sa politique étaient les bienvenus…
Quelle autorité encore indépendante va-t-elle se préoccuper d’une telle énormité ou bien est-il déjà acquis que la macronie dispose des pleins pouvoirs d’accuser et de menacer sans limite ?
— Jean-Luc Mélenchon (@JLMelenchon) October 19, 2026
Las protestas continúan y crece la preocupación por el impacto económico
La crisis de seguridad coincide con el malestar por el encarecimiento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos, en particular la educación y la sanidad. El sindicato estudiantil UNEF convocó a nuevas movilizaciones para el sábado y prometió mantener la presión sobre el Gobierno del presidente Emmanuel Macron por la falta de financiación del sistema educativo.
También reaparecieron los llamados a la protesta de grupos que se identifican con los chalecos amarillos, un movimiento que surgió en 2018 contra el aumento de los impuestos a los combustibles y que ahora vuelve a denunciar el encarecimiento de la energía. La posibilidad de nuevas movilizaciones aumenta la presión sobre el Ejecutivo, que afronta además dificultades presupuestarias.
Los disturbios también tuvieron consecuencias económicas. La cadena de supermercados Carrefour informó de pérdidas de decenas de millones de euros por robos y daños en sus establecimientos. Al mismo tiempo, el rendimiento de los bonos soberanos franceses a diez años alcanzó su nivel más alto en 24 años, en medio de la preocupación de los inversores por la inestabilidad.
La tensión no se limita a Francia. Varias ciudades del norte de Italia, incluida Milán, también registraron disturbios durante el fin de semana. El ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, describió esos episodios como una forma de “guerra híbrida” vinculada al uso de redes sociales y plataformas digitales, mientras el Gobierno de Giorgia Meloni preparaba nuevas medidas de seguridad.
En Albania, por su parte, estaban previstas nuevas protestas en Tirana contra el Gobierno de Edi Rama, en la séptima jornada consecutiva de movilizaciones. La sucesión de episodios en distintos países europeos alimenta la preocupación por la extensión del malestar social en un contexto de dificultades económicas y cuestionamientos a los servicios públicos.
Fuente: France 24
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