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Pago de 18 dólares la hora y estrictos requisitos: Los detalles detrás de ser parte del escenario de Bad Bunny en el Super Bowl

La presentación de Bad Bunny durante el medio tiempo del Super Bowl sigue generando revelaciones sobre lo que se convirtió en el espectáculo más observado en la historia de este evento deportivo.

El performance del artista puertorriqueño dejó múltiples aspectos memorables y detalles curiosos: elementos que honraban las tradiciones latinas presentes en gran parte de la actuación, apariciones sorpresa de figuras reconocidas y hasta una ceremonia matrimonial auténtica durante los casi 13 minutos que duró la presentación.

No obstante, uno de los elementos que más captó la atención fue el diseño escénico implementado en el campo del Levi’s Stadium, que incluyó la emblemática “La Casita”, fachadas que recreaban comercios tradicionales y un escenario circundado por vegetación que, en realidad, eran individuos vestidos con trajes especiales para simular arbustos.

Esta inclusión de participantes disfrazados generó gran revuelo en plataformas digitales, donde los usuarios evocaron los populares memes de niños caracterizados como césped u otros elementos inusuales en festivales escolares.

Uno de los seleccionados para formar parte del espectáculo compartió información sobre su experiencia, incluyendo las condiciones específicas que debían satisfacer los candidatos.

¿Qué implicó ser parte de la vegetación escénica del Super Bowl?

Andrew Athias, identificado en plataformas digitales como “The Reese’s Guy”, formó parte del grupo de 500 individuos que participaron caracterizados como plantas durante la presentación.

Mediante su perfil en X (anteriormente Twitter), compartió que se desplazó desde Filadelfia para integrarse al show, y además habilitó un espacio de preguntas para que los interesados conocieran más aspectos del evento.

Sus followers comenzaron a indagar sobre las condiciones necesarias para ser parte del acontecimiento.

Fue entonces cuando Athias explicó que la tarea era más compleja de lo que aparentaba: Los candidatos debían tener una estatura entre 1.70 y 1.80 metros, además de poseer aptitud física para soportar el vestuario durante más de 5 horas, considerando que cada traje alcanzaba un peso de 23 kilogramos.

El participante también destacó uno de los aspectos más complicados del proceso: mantener total discreción y no divulgar información en ningún medio durante la preparación.

“Tuvimos que firmar un documento de confidencialidad comprometiéndonos a no comentar ni compartir nada en plataformas digitales durante dos semanas… entonces cuando observaba a personas especulando sobre el repertorio musical, resultaba extremadamente difícil poseer tanta información privilegiada sin poder compartirla”, expresó Athias en una de sus múltiples respuestas a otros usuarios en X.

Athias confirmó que obtuvo esta oportunidad laboral a través de Backlit, una compañía especializada en reclutar extras para presentaciones de medio tiempo.

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